Ojo con el proceso disciplinario

Dos reflexiones hoy con Álvaro García Linera

Publicado: 2015-11-05


Hoy escuché a Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia. Habló de muchas cosas, y francamente hizo honores a la fama que tiene de intelectual orgánico (a lo Gramsci) de los procesos de cambios en América Latina. Pero quiero comentarles solo dos cosas. 

En el momento de las preguntas alguien le alcanzó una en referencia a los avances contra el patriarcado y el machismo en Bolivia. Muy posiblemente haciendo un cuestionamiento, válido por supuesto, después de escuchar las desafortunadas declaraciones que hizo el vicepresidente a una ministra a quien mandó a casarse antes de tener hijos. La respuesta de García Linera fue la siguiente. En lo que va del gobierno de Evo se ha dado la ley de alternancia y paridad, la ley contra el acoso y violencia política, entre otros hechos, pero el patriarcado tiene más de dos mil años de dominación que no se combaten con algunas leyes. Y, lamentablemente, ni ellos están exentos del machismo, que viene tan arraigado a nuestras sociedades, pero que están en ese intento por superarlo. 

Me pareció un señalamiento a lo avanzado y una clara autocrítica a las limitaciones de ellos como políticos. Aplaudo la autocrítica y, como no, los grandes avances. Imagínense, hacen cambios que acá aún estamos reclamando y aceptan que el machismo convive con todos y que están en esa lucha por matarlo. Si eso no es voluntad por romper la hegemonía neoliberal y patriarcal, no se qué es.

El otro tema sumamente relevante que tocó hoy fue el debate sobre el extractivismo y los gobiernos progresistas de la región. Señaló que hay dos principios que se cruzan en este problema, por un lado la emergencia por resolver las necesidades básicas de un sector por siglos excluido y, por otro lado, la necesidad de respetar la naturaleza y no depredarla. Nada fácil. La decisión del gobierno boliviano ha sido seguir temporalmente con un modelo extractivista, que es el que ahora da los recursos al Estado para resolver los problemas de la gente, tratando de no dañar a la madre tierra. Mientras que paralelamente se van creando las condiciones para transitar a otro modelo.

El reto de cambiar un país, de pelear con estructuras enquistadas en dos siglos y darle un lugar a ese "otro" que nunca lo ha tenido debe ser tremendo. Solo cuando hayamos dejado la tribuna de la oposición y estemos en los espacios de decisión podremos calibrar de lo que se trata. Ahora vamos a seguir luchando para que acá no gane la derecha más corrupta y que, al revés, ojalá tengamos los problemas propios de hacer grandes cambios en el país.


Escrito por

Lucía Alvites

Socióloga. Política.


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