no a la violencia de género

Hablarle al país

Publicado: 2015-09-17


Muchas veces hemos escuchado el sambenito de que llegar al gobierno no es tener el poder, sin embargo sabemos que si hay algo que podría hacer toda la diferencia para el país es justamente que una fuerza política renovadora y progresista tome el poder institucional y pueda dirigir el Estado.

Tan absoluta es esta certeza que mientras más nos acercamos al calendario electoral más se crispan los ánimos y hasta el más “solidario” se pone en la lógica de la competencia con todo el que no sea parte de su apuesta política. Solo hace falta darse una vuelta por las redes sociales para constatar que quienes dicen que “no se les va la vida en las elecciones porque creen en un proyecto mayor” son los más virulentos en los debates sobre el 2016. Nadie se salva.

Y es que es imposible negar la realidad, las elecciones son la única oportunidad que tenemos para disputar el poder estatal y hacer cambios, al menos en este momento histórico. Si creemos en cambios profundos que rompan con esta dinámica de desigualdad e injusticia en la que estamos hace décadas, no hay otra opción que ganar las elecciones.

Más aún cuando del otro lado, sin exagerar, se viene lo peor de la política peruana. Un nuevo gobierno fujimorista no solo significaría el recrudecimiento de una política económica que, literalmente, mata a ciudadanos en los conflictos sociales que este propio sistema genera, además de los niños que mueren de frío e indiferencia o por enfermedades curables. Sino que además sería la mayor garantía de impunidad para corruptos y violadores de derechos humanos. Y ni que decir de lo que se vendría en relación con la pelea de las mujeres y la comunidad LGTBIQ por más derechos.

El panorama es más que sombrío y es necesario pasar a la cancha, pelear la hegemonía. Para eso necesitamos dejar de creer que nuestros horizontes programáticos son los de la gente. ¿Creemos, de verdad, que la gente va a votar por nosotros porque les decimos que vamos a elegir nuestros candidatos o candidatas a través de primarias?

Por supuesto, es una necesidad urgente democratizar nuestros espacios partidarios y las primarias son procesos que aportan en ese sentido, pero para nada son el eje que nos diferencia con el adversario ante los ojos y los clamores urgentes de las mayorías a quienes iremos a pedir el voto.

Lo mismo sucede con la unidad de la izquierda, es casi de sentido común que separados vamos mal, sin embargo la única forma de aportar a un agrupamiento es fortaleciendo los procesos de las fuerzas progresistas que se plantean como opción electoral y que están abiertas al diálogo con espacios similares. Llegó el momento de tomar partido y hablarle al país trascendiendo los márgenes de nuestra identidad ideológica y afirmándonos en temas programáticos de interés de grandes mayorías.

No podemos seguir conformándonos con palmearnos la espalda entre nosotros, auto adulándonos en la soledad y la marginalidad política, hace falta hacer política a lo grande, con los pueblos, y asumir eso con responsabilidad. Yo creo que sí podemos dar ese paso.


Escrito por

Lucía Alvites

Socióloga. Política.


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